Definición de Desierto

El planeta Tierra es rico tanto en flora y fauna, como en climas. Existen diversos escenarios que comparten características similares, en cuanto a estos tres elementos, a los que se les denomina “biomas”. El ecosistema es el determinante de un bioma; según este, puede ser clasificado como: selva tropical, sabana, bosque, pradera, entre otros. De entre estos resalta el desierto, un ambiente en el que las precipitaciones no ocurren con tanta frecuencia, lo que obliga a los seres vivos allí establecidos a adaptarse a las duras condiciones de vida. De la superficie terrestre, ocupan unos 50 millones de kilómetros cuadrados.

Generalmente, las personas, al imaginar un desierto, evocan un lugar desprovisto de vida: sin plantas, ni animales y un suelo seco y arenoso; sin embargo, esto no puede estar más alejado de la realidad. En respuesta a sus necesidades de supervivencia, se desarrolló un nuevo grupo de plantas, a las que, en conjunto, se les denomina “matorral xerófilo”, compuestos en su mayoría por vegetales de la familia cactácea. Lo mismo sucede con su población animal, de la que participa reptiles, camellos o dromedarios e insectos; aunque no son variados, son conocidos por ocultarse durante el día para mantener la humedad en sus cuerpos.

Según la erosión causada por los vientos y la radiación solar, se definirán las características del suelo desértico. Peveril Meigs, en el año 1953, clasificó en tres grandes grupos a los desiertos, basándose en la cantidad de lluvia que reciben al año, siendo: extremadamente áridos, al permanecer sin agua al menos 12 meses, áridos, cuando en promedio tienen 250 mm de lluvia al año y semiáridos cuando logran los 500 mm de líquido por año.

Sidebar